En pleno pre festejo del dia de muertos y en memoria de mis difuntos, me comí una torta de tamalito verde con arroz con leche en su honor. Y mientras realizaba los debidos honores izando mi servilleta hacia el cielo y devorando mi guajolota con el arroz de mi atolito, a lo lejos vi un naipe sobre el asfalto jugando con el viento.
Abuevo, es un As, me dije muy contento y la seguí mirando. Después vi que no era un As y concluí en que era un cuatro de tréboles... caray, parece que mi suerte va a cambiar, me dije de nuevo. Así que terminé con mi acto cultural gastronómico y me dirigí hacia mi suerte. Le pude tomar una foto. El asunto es que cuando estaba frente al naipe, este ni era un As ni un cuatro de tréboles, era/es un cuatro de picas.
Inmediatamente recordé los significados de esa carta segun el maese Jodorowsky, mi cabeza se llenó con imágenes de guerras pasadas, de inviernos voraces, y pleitos personales y mientras mi cabeza se predisponia a lo peor, de no sé dónde salió un pepenador harapiento y mugrosón que me dijo «Yo que tú me la llevaba. A veces esas cosas están cargadas de mensajes que sólo con el tiempo lograrás entender. Hazme caso. Yo una vez, me topé con un Rey de diamantes y mi vida cambió»
Ante tal testimonio, fue que mi ñero interior me recordó sutilmente que no crea en pendejadas... Bays!
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